La incertidumbre viene cuando estamos preocupados de que pasará el día de mañana, pero Jesús sabe y se encarga de cada uno de nuestros días.

La incertidumbre nos produce temor y el temor no nos deja avanzar. Para vencer necesitamos debemos decidir siempre confiar en Dios y ser guiados por el Espíritu Santo y así no temeremos porque siempre estará con nosotros.

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