Todo comienza con un acto de fe, nuestra vida cristiana. Nunca nos irá mal por obedecer al Señor.

Veremos dos casos en los cuales Isaías y Pedro se animaron a dar un paso de fe. Animémonos a caminar sobre las aguas siempre mirando a Jesús, aunque lo lógico diga que nos vamos a hundir y veremos la gloria de Dios.

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